Para que una camiseta promocional llegue a sus manos, antes incluso de que llegue a los almacenes de Promología, es necesario un complicado proceso agrícola e industrial. Este es un resumen de dicho proceso.

El algodón se extrae de la planta tipo arbusto del mismo nombre y para su cultivo se necesitan climas templados o cálidos. Por lo general se realiza un cultivo anual. Una vez madura el fruto aparece, protegiéndolo, una barba blanca: son las fibras de algodón que se utilizarán para la confección de tejidos.

La recolección se realiza con modernísimas máquinas, cada una de las cuales realiza el trabajo de cientos de personas. En África y muchas otras zonas del tercer mundo se realiza todavía de forma manual, participando en ella toda la comunidad. Es una cosecha difícil debido a que las brácteas espinosas que protegen el fruto pueden ocasionar cortes en las manos, aunque el algodón conseguido de esta forma es más limpio y, por tanto, más apreciado. La barba recolectada está formada por granos y fibras.

Luego viene el desmotado, o la separación de los granos de la fibra de la flor. Es la fibra la que se utilizará para fabricar el tejido, mientras que de los granos, sometidos a un proceso industrial, se extrae aceite o se utilizan para alimentación animal. Las fibras más largas se utilizarán para confeccionar prendas de mayor calidad.

El cardado, a continuación, es la técnica por la que se consigue un hilo fino firme y uniforme, que luego es sometido al peinado para separar las impurezas y restos de fibras mediante unas púas.

El devanado es la formación de un carrete de hilo, que luego se somete al entintado o teñido para dar un color uniforme a todo el hilo. Este último puede realizarse también sobre el tejido ya confeccionado, o incluso antes, sobre las fibras en bruto.

El urdido, o la preparación de los hilos para tejer, es el proceso que antecede inmediatamente al tejido, o la formación del paño en el telar con la trama y la urdimbre.

Camiseta serigrafiada a 2 tintas

Camiseta estampada a dos tintas en serigrafía.

El paño ha de ser sometido luego a un lavado, que eliminará la suciedad acumulada en los anteriores procesos y posteriormente a un secado.

Además del teñido, la tela puede recibir otros procesos de acabado que mejoran sus propiedades y aspecto, como tratamientos anti-arrugas, para la resistencia a la suciedad, manchas y al encogido y tratamientos contra el fuego, las polillas y el moho.

Es aquí cuando, para grandes tiradas, puede ser impreso el tejido, antes de la confección de la camiseta. La ventaja de este tipo de impresión es que se evitan las costuras y se logra un estampado uniforme, que puede llegar a ocupar la totalidad de la camiseta. La estampación es realizada habitualmente por huecograbado, unos cilindros de cobre en donde se graba el dibujo y se rellenan las depresiones con tinta en estado de alta viscosidad. Hay que utilizar un cilindro para cada color y el paño se pasa por estos.

El confeccionado es la parte del proceso en el que se corta y cose el tejido para formar la camiseta publicitaria.

Por último la personalización por medio de diferentes técnicas como serigrafía, bordado, impresión digital, transferencia térmica, sublimación, … Es en esta fase del proceso en la que interviene Promología y puede incluir diseño, preparación de fotolitos, confección de pantallas, impresión digital sobre soporte, picaje, etc… En una próxima entrada explicaremos con detalle el proceso de la serigrafía, la técnica más utilizada para la personalización no solo de camisetas publicitarias, sino de otras prendas (como sudaderas, polos, parkas, gorras, etc…) y multitud de otros artículos promocionales como carteras, portadocumentos, lanyards, monederos, bolsas, …)

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